10 de octubre: Día Mundial de la Salud Mental

Salud Mental

 

LOS JÓVENES Y LA SALUD MENTAL EN UN MUNDO EN TRANSFORMACIÓN

En la adolescencia y los primeros años de la edad adulta se producen muchos cambios: cambio de colegio o de hogar, entrada en la universidad o en el mundo laboral. Para muchos es una época apasionante, pero también puede ser causa de estrés o aprensión. En algunos casos, si no se reconocen y controlan, estos sentimientos pueden causar enfermedades mentales. El uso cada vez mayor de las tecnologías en línea, que sin duda aporta muchos beneficios, también puede generar tensiones adicionales, pues cada vez es mayor la conexión a las redes virtuales en cualquier momento del día o la noche. También hay muchos adolescentes que viven en zonas afectadas por emergencias humanitarias, como conflictos, desastres naturales y epidemias, y los jóvenes que viven estas situaciones son particularmente vulnerables a la angustia y las enfermedades mentales.

La mitad de las enfermedades mentales comienzan antes de los 14 años

La mitad de las enfermedades mentales comienzan antes de los 14 años, pero la mayoría de los casos ni se detectan ni se tratan. Con respecto a la carga de morbilidad entre los adolescentes, la depresión ocupa el tercer lugar. El suicidio es la segunda causa de muerte entre los 15 y los 29 años. El uso nocivo del alcohol y de drogas ilícitas entre los adolescentes es un gran problema en muchos países y puede generar comportamientos peligrosos, como las prácticas sexuales de riesgo o la conducción temeraria. Otro problema son los trastornos alimentarios.

El reconocimiento de la importancia de la creación de resiliencia mental va en aumento

Afortunadamente, va en aumento el reconocimiento de lo importante que es ayudar a crear resiliencia mental, desde las edades más tempranas, para poder hacer frente a los retos que plantea el mundo actual. Cada vez son más numerosas las pruebas de que la promoción y la protección de la salud del adolescente es beneficiosa no solo para la salud a corto y a largo plazo, sino también para la economía y la sociedad, pues adultos jóvenes sanos podrán contribuir mejor a la fuerza laboral, a sus familias y comunidades, y a la sociedad en su conjunto.

La prevención empieza por un mejor conocimiento

Es mucho lo que se puede hacer para ayudar a crear resiliencia mental desde edades tempranas con el fin de evitar la angustia y las enfermedades mentales entre los adolescentes y los adultos jóvenes, así como para tratar las enfermedades mentales y lograr la recuperación. La prevención comienza por conocer y entender los signos y síntomas precoces que alertan de una enfermedad mental. Los padres y los profesores pueden contribuir a crear en los niños y adolescentes aptitudes que les ayuden a hacer frente a los retos que se encontrarán cada día en casa y en la escuela. En las escuelas y otros entornos comunitarios se puede prestar apoyo psicosocial, y, por supuesto, se puede iniciar, mejorar o ampliar la capacitación de los profesionales sanitarios para que puedan detectar y tratar los trastornos mentales.

La inversión pública y la participación de los sectores social, de salud y de la educación en programas integrales, integrados y basados en evidencias para la salud mental de los jóvenes son esenciales. Esta inversión debe vincularse con programas que den a conocer a los adolescentes y a los adultos jóvenes cómo cuidar su salud mental y que ayuden a sus compañeros, padres y maestros a saber cómo prestar apoyo a sus amigos, hijos y alumnos. Este es el objetivo del Día Mundial de la Salud Mental de este año.

¿Por qué el algoritmo nos muestra siempre lo mismo?

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Situación habitual para cualquier usuario suscripto a Netflix: después de varios días de adicción a una serie, cuando aparecen los créditos del último episodio, la plataforma nos recomienda otro título que parece interesante. Antes de caer vencidos por el sueño, le damos una oportunidad y empezamos a ver el primer capítulo, cuyo comienzo es tan atrapante que en pocos minutos nos olvidamos de que al otro día hay que levantarse temprano. Ya estamos enganchados a una nueva serie.

 

De las descargas al “streaming” con filtro

Otra situación habitual, esta vez para los adeptos a Spotify: luego de escuchar algunos de nuestros discos favoritos, un buen día ingresamos a la app y nos aparece una lista llamada “Descubrimiento semanal”. Allí encontramos muchos artistas que no conocíamos pero que, al escucharlos, advertimos que responden a nuestros gustos musicales, de modo que varios de ellos se convierten, gracias a las sugerencias de este servicio, en nuevos favoritos para nuestras listas.

Tanto en un caso como en el otro, son los algoritmos los que se encargan de estudiar nuestros comportamientos en estas plataformas y, a partir de ellos, hacernos las recomendaciones que mejor se adapten a nuestros consumos.

De esa manera, nuestra sed de entretenimiento se ve abastecida de forma constante. Ya no perdemos el tiempo en cosas que no nos gustan o directamente no nos interesan.

Gracias a esta tecnología, podemos pasar semanas enteras frente a la pantalla o con los auriculares puestos sin riesgo a aburrirnos: el algoritmo rara vez falla.

Aunque estos filtros son moneda corriente en la web actual, están lejos de ser una novedad. Ya en la década de 1990, algunos programadores los empleaban para que los ayudaran a discernir entre lo útil y lo irrelevante dentro de sus casillas de e-mails.

El primero en aplicarlo a los productos culturales fue Jeff Bezos, el fundador de Amazon, sitio que nació en 1995. Si bien hoy es una megatienda digital en la que se puede conseguir de todo, al comienzo fue una librería que presentaba una novedad muy atractiva para los usuarios: después de comprar un libro, la página nos recomendaba otro de temática similar. Mientras más gente compraba libros, el software podía evaluar más casos, y así esas recomendaciones se volvían cada vez más precisas. La idea de Bezos lo convirtió en millonario.

Filtrar entre el ruido

Como ya se ha dicho varias veces, los filtros personalizados son muy útiles en un escenario como el de internet: frente a una oferta infinita, necesitamos separar la paja del trigo.

En ese aspecto, cumplen el trabajo que durante décadas era exclusivo de los libreros, los dueños de las disquerías o los empleados de los videoclubes, sólo que de manera mucho más silenciosa y “precisa”, en el sentido de que los algoritmos estudian nuestros comportamientos cada vez que tienen la oportunidad, mientras que las recomendaciones humanas sólo se activan cuando las solicitamos de forma explícita.

Por ejemplo: si éramos clientes habituales de una librería, el encargado ya tenía una idea de nuestras preferencias literarias. Cuando visitábamos el local sin una idea clara de qué llevar, él podía sugerir alguna novela que se adaptara a nuestros gustos. Lo mismo ocurría con los discos o las películas.

Si bien ese pulso humano está lejos de desaparecer (la confianza es un bien muy valorado en estos tiempos), las navegaciones personalizadas han ganado mucho terreno en el último lustro.

Pero también presentan un riesgo: crear “burbujas de contenido” en las que sólo tienen lugar nuestros intereses.

El resto de la vastísima oferta cultural queda afuera, y eso produce una limitación muy clara en el consumo. Si llevamos este dilema a la información, las realidades ajenas a la nuestra desaparecen.

En su libro El filtro burbuja (Taurus), el activista estadounidense Eli Pariser plantea que esta visión del mundo ultrapersonalizada afecta los principios de la democracia y, llevada a escenarios más específicos, distorsiona nuestra visión del mundo.

Si nos interesan exclusivamente los deportes, por ejemplo, podemos informarnos a través de cientos de medios de todo el mundo, pero así también dejaríamos afuera muchos otros temas relevantes.

Hiperespecializados

En el caso de las películas, la música o los libros, el panorama es el mismo: podemos convertirnos en verdaderos especialistas de un género o un estilo, pero al hacerlo dejamos afuera muchísimas otras opciones.

Pariser lo compara con el efecto de la pastilla Adderall, muy consumida en los Estados Unidos, que permite horas de concentración en el trabajo o el estudio. Pero sus efectos secundarios son preocupantes: no sólo produce adicción entre sus consumidores, sino que “reduce nuestra sensibilidad a nuevos estímulos”. Es decir: somos más propensos a excluir todo aquello ajeno a nosotros.

Tradición vs. modernidad

“Una mirada determinista de los fenómenos tecnológicos va a decir que los algoritmos condicionan las elecciones que hacemos. Ese condicionamiento es inevitable, pero cualquier tecnología condiciona”, dice Agustín Berti, investigador del Instituto de Humanidades de Conicet y profesor de la Facultad de Artes de la UNC, quien estudia el fenómeno de los algoritmos y la cultura a demanda.

“No es que una tecnología condicione más que otra. Además, los usos de la propia gente también condicionan a esa tecnología. Lo que la gente hace con esos instrumentos rediseña los mismos instrumentos, y los instrumentos permiten hacer rediseños de las conductas de la gente”, añade.

Berti plantea que es más interesante “pensarlo como algo profundamente humano”. Luego amplía: “Desde ese punto de vista, lo que los algoritmos nos sugieren, sobre todo con los que más interactuamos, es una especie de instrumento de navegación. Tenemos un catálogo infinito de contenidos digitales, tan vasto que no podríamos administrarlo de manera satisfactoria. Entonces, lo que quieren hacer Netflix o Spotify es que quien lo usa sienta que no pierde el tiempo”.

El oficio de recomendador

En este panorama, ¿qué lugar ocupan los vendedores tradicionales? “Los libreros somos un poco curadores de contenido para nuestros clientes”, comenta Soledad Graffigna, de la librería boutiqueVolcán Azul.

Y agrega: “Nuestra idea es ser más activas con respecto a esto, y poder avisar a los clientes, según sus intereses, cuando llega algo que pueda gustarles”.

Marcelo “Palo” Cáceres, dueño de Lado B y uno de los disqueros más respetados de Córdoba, también tiene una postura: “Como disquería, probablemente incorporemos sugerencias de una cierta curación. Pero se hace difícil, porque es un infierno semana a semana. Hay pocas disquerías, entonces no podemos tomar un perfil tan directamente sobre un estilo, porque sería ir en contra de otros”.

“Vemos una gran dispersión porque ya casi nadie escucha un álbum, todos van por una canción. Nadie tiene un criterio de selección de música, por lo cual Spotify con los cordobeses debe tener unos algoritmos que lo deben desorientar muchísimo”, dice Cáceres.

Para Graffigna, los clientes vienen con cierta información de antemano: “La gente viene informada por redes sociales sobre todo, en donde se enteran de las novedades de las editoriales o de los escritores que siguen. También mencionan a referentes que recomiendan libros, como Eugenia Almeida o Martín Cristal. Incluso vienen por libros que se comentaron en podcasts”.

 

El algoritmo no es “malo”

Berti, por su parte, cree que aquellos con “una formación pre-algorítmica” pueden hacer un uso más provechoso de los algoritmos, en el sentido de que se adaptaron a una tecnología sobre la base de un uso anterior al surgimiento de la herramienta. Distinto es el caso de los jóvenes, que tal vez nunca alquilaron en un videoclub.

El investigador del Conicet agrega: “El agente humano es un dispositivo de recomendación más sutil, porque el librero conoce o intuye ciertas variables que para un algoritmo son muy difíciles de detectar. Se trata de intuición que no es matematizable”.

Sin embargo, Berti se encarga de aclarar que el librero y el disquero también son prisioneros de una serie de condicionantes que no son transparentados. “Si bien el algoritmo de Netflix no transparenta qué criterios usa, la intuición del librero tampoco transparenta que hay libros que no están disponibles por falta de circulación, que hay editoriales que quieren condicionar tal o cual libro… Ahí se cruzan muchas más variables que la oposición simple ‘algoritmo contra libreros’”, señala.

De modo que los algoritmos son útiles, pero no deberían ser nuestra única herramienta a la hora de tomar una decisión. Como ocurre en otras industrias, la solución parece ser el uso del humano y la máquina.

 

Investigación cordobesa comprueba el impacto del alcohol de bebes en gestación

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Un equipo liderado por Juan Carlos Molina suma aportes sobre la salud del feto ante el consumo frecuente durante el embarazo. “El recién nacido detecta el olor del alcohol como agradable si le ha sido expuesto antes”, apunta.

Investigadores cordobeses, junto a un equipo de varios países, estudian desde hace 30 años las consecuencias que produce en fetos y en recién nacidos el consumo de alcohol de las madres durante el período de gestación.

Juan Carlos Molina vive en Villa Carlos Paz, es doctor en Psicología, docente de la Universidad Nacional de Córdoba, investigador principal del Conicet y encabeza esa investigación que ha obtenido resultados reveladores.

“Mi equipo es argentino pero también hemos colaborado con científicos de distintas partes del mundo”, afirma Molina, quien también fue profesor de la Universidad Estatal de Nueva York.

“Descubrimos, junto a distintos investigadores, que el cerebro del feto, especialmente desde el tercer trimestre de gestación, es muchísimo más funcional que lo que pensábamos 15 años atrás”, explica Molina. “El feto percibe olores, gustos, aspectos acústicos de la voz materna, percibe vibraciones y retiene esa información”, precisa.

Molina explicita que los estudios han permitido conocer que el feto adquiere información sobre el olor del líquido amniótico, lo cual le permite luego reconocer similar componente olfativo en la primera leche materna (calostro). “El alcohol no es una excepción, el feto aprende sobre su olor y gusto. Para colmo, produce en el feto efectos reforzantes a nivel cerebral”, cita.

Según explica, el recién nacido detecta el olor del alcohol como agradable si le ha sido expuesto durante el embarazo.

“Nuestros estudios, junto a investigaciones epidemiológicas, han mostrado que esta temprana exposición al alcohol predispone después al uso de este y a otras drogas de abuso”, indica. “Sospechamos que el mismo mecanismo, referente a la exposición temprana, puede también ser válido para otras drogas de abuso”, acota.

El estudio determinó que en el caso del alcohol es más claro aún a raíz “del olor y el gusto que el feto percibe en el líquido amniótico”.

Molina asegura que hace tiempo ya la ciencia determinó que el alcohol deprime la respiración fetal, necesaria para la capacidad respiratoria posnatal.

“Durante el final del embarazo, el 38 por ciento del tiempo ese feto exhibe movimientos respiratorios. Cuando la madre consume alcohol, la respiración se deprime por un mecanismo cerebral muy particular. O deja de respirar o disminuye la frecuencia respiratoria”, marca el científico.

Descubrimiento

“Lo que descubrimos es que no solamente esa experiencia con el alcohol lo sensibiliza después a deprimirse más cuando se vuelve a intoxicar”, remarca, luego de aclarar que el feto también asocia ese olor que está en el líquido amniótico con el efecto depresor sobre la respiración.

Molina aporta otra conclusión significativa: un alto porcentaje de casos del síndrome de muerte súbita del lactante está relacionado con el abuso del alcohol durante el embarazo. Y suma otro componente: “El hábito de fumar durante la gestación también repercute negativamente sobre las capacidades respiratorias y cardíacas del feto y se asocia significativamente a ese síndrome”.

En hospitales

Los estudios se trasladaron al Servicio de Neonatología del Hospital Misericordia, de Córdoba, que encabeza Luis Ahumada. “Hemos comenzado un proyecto que es mínimamente invasivo para los bebés; dura 11 minutos. Se registra no sólo qué hace el olor del alcohol en cuanto a la respiración sino también si hay memoria agradable sobre el alcohol por el consumo materno durante el embarazo”, puntualiza Molina.

Según describe, estudios anteriores realizados con la Maternidad Nacional ya mostraron que los bebés prenatalmente expuestos al alcohol reconocen ese olor y muestran reacciones faciales de agrado.

“Ahora, los primeros resultados que hemos obtenido en el Misericordia son afirmativos respecto a ambas preguntas: nuevamente observamos que los bebés expuestos a consumos considerables de alcohol materno durante el embarazo, reconocen el olor y les agrada. Y, a la vez, al olerlo también disminuye su frecuencia respiratoria”, aporta.

En busca de herramientas

El próximo paso será encontrar las herramientas de diagnóstico para que pediatras y neonatólogos puedan determinar el nivel de compromiso de los bebés con exposición prenatal al alcohol.

“Buscamos herramientas fáciles con ese fin, buscamos técnicas que todavía no existen”, marca Molina a La Voz.

Según concluye, el consumo de alcohol de las madres puede provocar malformaciones y otros problemas visibles en los recién nacidos. Pero advierte que otro problema es cuando se produce un daño sutil, neurológico, que no va acompañado de una alteración visible.

“Lo estamos estudiando para encontrar herramientas que ayuden a determinar si el alcohol ya ha producido algo y a poder prevenir o mejorar la calidad de vida de los bebés que nacieron con estos problemas”, concluye.

Campañas para sumar más conciencia

Se lanzarán acciones en hospitales y centros de salud. 

Juan Carlos Molina es también miembro del Comité Ético y Científico del Sedronar (el área del Gobierno dedicada a la prevención y tratamiento de adicciones). Allí ha colaborado, por ejemplo, para elaborar una campaña por lanzarse ahora en hospitales públicos del país. “Estamos  contentos -dice- ya que el Sedronar ha declarado, en función de nuestras y otras investigaciones internacionales, la prioridad nacional en la prevención del consumo de alcohol durante el embarazo. Ya han salido los primeros afiches para hospitales públicos, y habrá otras acciones”

 

 

 

Octubre: Mes de sensibilización sobre cáncer de mama

conciencia cancer de mama

 

Se celebra en todo el mundo cada mes de octubre, contribuye a aumentar la atención y el apoyo prestados a la sensibilización, la detección precoz, el tratamiento y los cuidados paliativos.

Cada año se producen 1,38 millones de nuevos casos y 458 000 muertes por cáncer de mama (IARC Globocan, 2008). El cáncer de mama es, de lejos, el más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. En los países de ingresos bajos y medios, su incidencia ha aumentado constantemente en los últimos años debido al aumento de la esperanza de vida y de la urbanización, así como a la adopción de modos de vida occidentales.

Los conocimientos actuales sobre las causas del cáncer de mama son insuficientes, por lo que la detección precoz sigue siendo la piedra angular de la lucha contra esta enfermedad. Cuando se detecta precozmente, se establece un diagnóstico adecuado y se dispone de tratamiento, las posibilidades de curación son elevadas. En cambio, cuando se detecta tardíamente es raro que se pueda ofrecer un tratamiento curativo. En tales casos son necesarios cuidados paliativos para mitigar el sufrimiento del paciente y sus familiares.

La mayoría de las muertes (269 000) se producen en los países de ingresos bajos y medios, donde la mayoría de las mujeres con cáncer de mama se diagnostican en estadios avanzados debido a la falta de sensibilización sobre la detección precoz y los obstáculos al acceso a los servicios de salud. El caso de María (véase más adelante) ilustra esta situación dramática que afecta a miles de mujeres en entornos con escasos recursos, pero que se puede cambiar si se implantan programas de salud pública adecuados.

La OMS fomenta los programas integrales de lucha contra el cáncer de mama como parte de los planes de lucha contra el cáncer. Las estrategias recomendadas de detección precoz para los países de ingresos bajos y medios son el conocimiento de los signos y síntomas iniciales y la demostración de cómo se realiza la autoexploración de la mama. Los programas de detección monográfica son muy caros y solo resultan viables en países con una buena infraestructura sanitaria que se puedan costear programas a largo plazo.

 

Septiembre: mes de la primavera pero también de la paz en el mundo

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El 21 de Septiembre se celebra en todo el mundo el “Día Internacional de la Paz”. Tiene como objetivo conmemorar y fortalecer los ideales de paz en cada nación y cada pueblo. Si queremos construir el futuro debemos actuar de inmediato y de común acuerdo, para que la paz y la no-violencia sean una realidad para todos los seres humanos. El aumento de la violencia y los conflictos en varias partes del mundo tienen que hacernos reflexionar y movilizarnos para fortalecer una cultura de paz.

Esta efeméride fue declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en la resolución para que coincidiera con la inauguración de su período de sesiones cada septiembre. La Asamblea General declaró que este día se observaría la cesación del fuego y la no-violencia a nivel mundial, e invitó a todos los Estados Miembros, a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, a las organizaciones regionales y no gubernamentales y a los particulares a celebrar el Día, realizando, entre otras cosas, actividades educativas y de sensibilización de la opinión pública.

Las Naciones Unidas se ocupan de muy diversos aspectos interrelacionados que abordan las causas fundamentales del conflicto, incluidas la reducción de la pobreza, la prevención del VIH/SIDA, la asistencia humanitaria, la promoción de los derechos humanos, la elaboración de acuerdos internacionales e instrumentos jurídicos, las operaciones de paz, la asistencia electoral, el apoyo a la democratización, la diplomacia preventiva y el desarrollo económico y social.

Todos los años hay un tema específico para el Día de la Paz, en el 2018 todavía no se ha decidido cual será este tema. En esta fecha miles de ciudades por todo el mundo realizan una Meditación Universal Por la Paz iluminando cada rincón del planeta, en un marco de feliz convivencia. También podemos empezar por nosotros mismos con pequeños gestos; seamos cordiales con nuestros vecinos, demos los buenos días a las personas con las que nos cruzamos, regalemos sonrisas en vez de malas caras y demos las gracias.
Los pensamientos de amor son los forjadores de hermandad, paz, amistad y felicidad.

Primera jornada de “Adicciones: claves para la prevención eficaz en la red social barrial”

  El día 15 de junio se realizará la primera jornada de capacitación “Adicciones: claves para la prevención eficaz en la red social barrial”, en la Facultad de psicología de la UNC. El curso será disertado por la Mgter. Gabriela María Richard, directora de Fundación ProSalud, en un encuentro presencial que se llevará a cabo de 9 a 13 h. El curso tiene el fin de brindar herramientas para que los centros vecinales y organizaciones comunitarias puedan incorporar estrategias preventivas en su programa de actividades. Al finalizar la jornada, los asistentes recibirán un certificado.

  • Contenidos Breves: Redes socio institucionales. Rol de la familia, de la escuela y de las organizaciones barriales. Factores salutogénicos y cultura de vida. Prevención. Identificación de recursos y bases para planificar en el mediano plazo.
  • Destinatarios: Público en general, docentes, estudiantes universitarios, profesionales.
  • Docente Invitada: Mgter. Gabriela María Richard.
  • Inicio y Finalización del Curso: 15 de junio de 2018
  • Carga Horaria: 4 hs
  • Modalidad: Presencial
  • Arancel: $400
  • Contacto: Tel: 4896363 / E-mail: adiccionesunc@gmail.com

 

 

¡Los esperamos!

Jornada de capacitación: “Alcohol, marihuana y otras drogas: desde los mitos hacia el conocimiento con base científica necesario para hablar en la familia, la escuela y la comunidad”

  El sábado 19 de mayo se realizará la primera jornada de capacitación “Alcohol, marihuana y otras drogas: desde los mitos hacia el conocimiento con base científica necesario para hablar en la familia, la escuela y la comunidad”, a cargo de la Mgter. Gabriela María Richard, directora de Fundación ProSalud. El encuentro se llevará a cabo en  la Facultad de Psicología de la UNC, en el horario de 9 a 13 h. Al finalizar el curso se entregarán certificados a los asistentes.

 

  • Contenidos Breves: Descripción del fenómeno adictivo. El rol de las sustancias psicoactivas (alcohol, marihuana, etc.) en la configuración del problema. Sociedad y hábitos de consumo. Mitos, prevención y procesos de toma de decisiones. Orientaciones para hablar con niños y adolescentes.
  • Destinatarios: Público en general, docentes, estudiantes universitarios, profesionales.
  • Docente Invitada: Mgter. Gabriela María Richard.
  • Inicio y Finalización del Curso: 19 de mayo de 2018
  • Carga Horaria: 4 hs
  • Modalidad: Presencial
  • Arancel: $400

¡Los esperamos!

Humor, mujeres y alcohol de Gabriela María Richard

Humor, mujeres y  alcohol

Gabriela María Richard

Directora Posgrado Prevención y Tratamiento de adicciones en la Adolescencia, UNC

Como dice la canción, es preferible  reír que llorar. La sabiduría popular nos lo recuerda, y  los investigadores han comenzado a estudiar los procesos implicados en el sentido de humor,  así como  sus beneficios. Los profesionales de la salud poco  se dedican a promoverlos, y los humoristas, con la creación de momentos para reír, generan una oportunidad de trabajo.

Reírse es un indicador de salud mental. Aprender a reírse de uno mismo, de las contingencias, desarrollar la tolerancia hacia la mirada de los otros, son recursos útiles para el vivir. Se trata de una habilidad que todos tenemos,  que puede ser estimulada y que las estrategias educativas bien podrían aprovechar para fortalecer  desde un enfoque integral.Los psicólogos cognitivos han desarrollado  teorías del humor que suponen un proceso de  tres etapas:1) Representar mentalmente la creación de la broma, 2) Detectar una incongruencia y saber otorgar múltiples interpretaciones. 3) Resolver esa incongruencia, dejando a un lado la interpretación literal y apreciar la gracia del chiste o broma. Lo que encontramos como gracioso (o no) no es más que una interpretación subjetiva realizada en estas tres etapas de lo que vemos, oímos o decimos. Cuando no le encontramos la gracia al chiste,  se debe principalmente a dos razones: No conseguimos detectar esa incongruencia o no sabemos inhibir la representación literal inicial que nuestro cerebro nos envía. Es algo que ocurre, por ejemplo, cuando consideramos que una broma perpetúa un estereotipo que nos parece ofensivo (como en las bromas étnicas, sexistas, o de individuos en problemas). Entonces nos negamos a inhibir la representación ofensiva literal. También puede ocurrir que la reiteración de este tipo de chistes avance en el sentido de  legitimar lo disfuncional, y tenga la capacidad de hacernos dudar del  genuino malestar  que producen y terminen por  posicionar lo disfuncional como normal e incluso esperable.  El humor depende directamente de los sentimientos, situaciones y creencias de cada persona, y lo que para alguien puede ser hilarante, para otra persona puede no tener gracia en absoluto. En consecuencia,  ofrece una oportunidad  para  entrenar la capacidad de ponernos en el lugar del otro, además de la de reírnos.


En esta perspectiva, entendiendo la diferencia entre sentido del humor y la interpretación de chistes que se repiten,  el actual contexto requiere abrir nuevos interrogantes. Por ejemplo, poder interpelarnos acerca del rol cultural que cumple el humor, además de la función psico social que representa para un individuo, y la económica para  humoristas tanto como para los  eventos o medios  de comunicación donde se difunden los chistes. Cuando estos se ofrecen como producto de un lado, y son recibidos  por alguien del otro, al realizarse en una situación pública, adquieren una  nueva función social que puede orientarse en el sentido de consolidar lo problemático u operar como visagra a modo de cuestionamiento constructivo.  La dinámica que adquiere, depende tanto  de quienes diseñan el producto  como de quienes lo reciben. Recientemente, fuimos testigos de un valioso experimento social  donde estos últimos, pusieron en discusión  el contenido de algunos chistes,   redes sociales mediante. El blanco de la polémica fue la discriminación hacia las mujeres.

Esto podría ser el inicio de una nueva etapa social, que exprese cierto nivel de madurez donde podemos discutir asuntos que durante décadas se percibieron como realidades dadas, sin margen para  repensar o  modificar.

Lo que llama la atención, es que esta discusión aun no incluya el tema del consumo de alcohol, una droga legal que no deja de causar problemas, entre otros motivos, dado el crecimiento de la industria que lo produce y cuyo consumo promueve. Los famosos “chistes de borrachos” son un clásico que la mayoría de humoristas profesionales o amateurs incluyen en sus repertorios. Es aquí donde se registra una disociación que, a diferencia de lo que pasa con el tema de la discriminación por cuestiones de género, parece casi no ser registrada ni problematizada. Todas las referencias a las dificultades que genera el consumo de alcohol para hablar, ver o caminar, incluso a los efectos más graves como perder la memoria, ponerse violento o vomitar, lejos de ser cuestionados, son festejados como cosa normal, esperable y/o divertida. Habría que preguntarle qué opinan de esto a quienes tienen problemas por consumirlo, sus familiares, empleadores, maestros, vecinos, etc.. Ni los comunicadores ni los humoristas,  se muestran proclives a abrir el juego. Sorprende cuando programas radiales o televisivos que suelen abordar con preocupación la problemática del consumo de alcohol y otras drogas, luego, con total displicencia, incluyen este tipo de humor que de un modo u otro opera como reforzador del fenómeno.

Se trata de un debate que recién comienza, y se ilumina cuando lo ubicamos en la perspectiva de  las habilidades y los valores que  nos proponemos desarrollar en niños y adolescentes, pensando hacia dónde vamos como sociedad. Conviene preguntarnos qué creemos necesario cambiar… incluida la consideración de  los asuntos a los  resulta más cómodo seguir siendo funcionales, aunque al mismo tiempo haya  lamentemos  ante  sufrimientos que son evidentes.

«Algo Cambió»

En el mes de la Lucha contra el SIDA, les proponemos ver este video pionero en materia de prevención, realizado hace 25 años en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud.

Video: «Algo Cambió» CLICK AQUÍ

 

Día Mundial de la Lucha contra el SIDA

En este día de lucha, deseamos compartirles una labor realizada hace 25 años en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud. Creemos que si bien el material se realizó hace tantos años, el mensaje sigue vigente, siendo Fundación ProSalud pioneraen materia de prevención. Esperamos que puedan debatir, pensar y solidarizarse ante esta lucha.

«Como se establece en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, todas las personas, sean quienes sean y vivan donde vivan, tienen derecho a la salud. Este derecho se apoya en un conjunto más amplio de derechos con los que se relaciona directamente, como el de la vivienda y los saneamientos adecuados, el de unas condiciones de trabajo saludables y los de acceso a alimentos nutritivos y a la justicia. Solo se podrá poner fin al sida como amenaza para la salud pública si estos derechos se tratan como una prioridad de la salud mundial, de modo que la atención sanitaria de calidad esté disponible y sea accesible para todos, sin excluir a nadie» NACIONES UNIDAS.