¿Es posible evadir el mandato de una familia enferma?

clan

El clan es un film que nos deja profundamente impactados emocionalmente por la vivencia de lo siniestro del terrorismo de estado sufrido en nuestro país. Imposible sustraerse al horror de la “banalidad del mal” (Hannah Arendt) que muestra el personaje Arquímedes, quien además sabemos existió en la realidad.

Su personalidad encaja perfectamente en los intersticios de una dictadura militar, de la cual formó parte, y que además lo protegió. Un hombre sin ley ni sentimientos de culpa, padre omnipotente que manipula a su esposa e hijos como objetos. Utiliza a su familia para reparar alguna herida narcisista que desconocemos, pero que se evidencia en su necesidad de despojar a otros para cumplir sus deseos, considerándolos como objetos y no como semejantes.

La vida social de Arquímedes se concentra en su familia, imponiendo la obediencia a sus reglas propias. Una familia endogámica que no admite la salida e independencia de sus miembros, ni cuestionamientos al padre. No hay posibilidades de expresar necesidades o deseos, a riesgo de ser considerado traidor, abandónico o desagradecido.

El padre explota para someterlos, la necesidad de ser amados y reconocidos que tienen los hijos. Relaciones teñidas de ambivalencia -amor/odio-, y temor a correr el mismo destino que las víctimas.

Sólo les queda la muerte o el destierro como huida del encierro, al cual también somete a sus víctimas.