Los beneficios de decirlo por escrito

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Nadie puede negar la importancia que tiene el poder decirlo. Lo que sea, lo que pienses, lo que sientas. Decirlo como puedas, pero decirlo; a pesar del pudor, del temor, de las consecuencias. Decirlo a conciencia plena, con compromiso, aunque duela, y evitar así otros dolores. Decirlo aunque, como dice Cortázar, «las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma».

Decirlo, sabiendo que siempre hay un qué, un cómo y un cuándo. ¿Qué te gustaría o es necesario decir? ¿Cuál sería el mejor modo? ¿Por qué no lo dijiste aún? Decirlo, decírnoslo. Siempre hay una forma, un tiempo. Habrá que definir cuál es el oportuno, el necesario. Evitemos escudarnos en el «no hay forma, nunca hay tiempo, nunca es fácil, no me escuchás, nunca se puede decirte nada».